El Repollo: beneficios y receta de rollitos y carne.

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El repollo, col repollo o col cerrada, es una planta comestible de la familia de las Brasicáceas, y una herbácea bienal, cultivada como anual, cuyas hojas lisas forman un característico cogollo compacto.

También se le conoce como repollo blanco por su característico color verde pálido, para diferenciarla de la lombarda que se le conoce como repollo morado.

Las diferentes variedades se obtuvieron a partir de la especie silvestre, conocida desde hace siglos, mediante cruces y selección para adaptarlas a diferentes condiciones climáticas,

Existen dos variedades principales de repollos: las tempranas y las tardías. Las tempranas maduran en 50 días aproximadamente. Producen cogollos pequeños y se destinan al consumo inmediato ya que no resisten el almacenamiento. Las tardías, que maduran a los 80 días, producen cogollos mucho mayores y se destinan a la provisión invernal.

Los repollos son originarios de las zonas costeras de Europa central y meridional, aunque en la actualidad se producen en todos los países. Los egipcios ya las cultivaban en el año 2500 a.C. y, algunos siglos más tarde, también los griegos y los romanos, quienes atribuían a estas hortalizas la propiedad de favorecer la digestión y de atenuar las consecuencias negativas de la ingesta de alcohol.

Los repollos se encuentran en su mejor momento en los mese de invierno, aunque podemos disponer de ellos durante todo el año.

El repollo es una hortaliza con un valor energético bajo, que supone aproximadamente 23,5 kcal/100 gr. Como es habitual en las hortalizas, el componente mayoritario del repollo es el agua, que puede llegar al 92%. Su contenido en hidratos de carbono es escaso (4,3%), siendo destacable su contenido en fibra (2,0%). Contiene proteínas en un 1,4% y cantidades inapreciables de grasa.

Minerales, de su contenido mineral destacaremos el potasio por ser el que se encuentra en mayor proporción. Pero además podemos citar otros minerales que se encuentran en cantidades muy importantes, y que son vitales para el correcto funcionamiento del organismo: hierro, magnesio, calcio, cinc y fósforo. No sólo el repollo contiene minerales de gran importancia, sino que apenas es perceptible el sodio en su composición.

Vitaminas, en cuanto al aporte de vitaminas, destaca el elevado contenido en vitamina C sobre el resto de componentes vitamínicos. Pero además, en esta hortaliza tienen gran importancia los folatos y la vitamina A.

Como he dicho antes, el consumo de repollo está extendido por todo el mundo, siendo conocido, además, por ciertos efectos beneficiosos sobre la salud de los que destaco:

Afecciones digestivas: el repollo contiene vitaminas y minerales que son favorables para el correcto funcionamiento del aparato digestivo. Si bien es cierto que puede resulta algo indigesto crudo, cocido mejora las digestiones pesadas. Además. debido a su contenido en fibra, actúa como normalizador del tránsito intestinal, por lo que se indica en casos de estreñimiento y colitis.

Cardiosaludable: este efecto se debe a la escasa presencia de sodio y grasas y a la elevada presencia de potasio. Por lo que se recomienda en caso de cardiopatía, hipertensión y arteriosclerosis.

Obesidad y diabetes; el repollo produce una importante sensación de saciedad, aunque apenas aporte 23 kcal/100 gr y tiene una proporción muy baja de hidratos de carbono, por lo que es ideal para obesos y diabéticos.

Anticancerígeno: el repollo, al igual que el resto de las crucíferas, se encuentran en estudio, ya que se ha relacionado su consumo con cierta acción anticancerigeno. Así se recomienda su consumo en aquellas personas que tengan mayor riesgo de desarrollar cáncer, personas en tratamiento, etc..

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Y vamos allá con la receta de hoy

Rollitos de Repollo y Carne Estofados.

Ingredientes para 4 personas:

1 repollo.

1 cucharada de salsa inglesa.

3 cucharadas de uvas pasas.

¼ taza de vino blanco

1 cebolla mediana picada.

425 gramos de carne magra picada.

¾ de caldo de carne.

3 cucharadas de tomate troceado.

1 hoja de laurel.

1 zanahoria pequeña picadita.

½ pimiento rojo picadito.

3 dientes de ajo picaditos.

2 cucharadas de aceite de oliva.

Preparación:

En una sartén a temperatura medio-alta echamos dos cucharadas de aceite de oliva. Cuando se caliente el aceite se incorpora la carne picada y se cocina removiendo constantemente hasta que comience a dorarse, aproximadamente unos 15-20 minutos. Añadimos el ajo, la cebolla, el pimiento y la zanahoria bien picaditos. Incorporar las uvas pasas, la salsa inglesa y salpimentamos. Rehogamos unos 5 minutos, incorporamos el vino blanco, tapamos , bajamos el fuego a medio y cocinamos aproximadamente 15-20 minutos. Retiramos del calor y dejamos enfriar.

Se escaldan las hojas del repollo, retiramos las hojas más duras. Preparamos una olla con agua hirviendo y separamos las hojas que utilizaremos para armar los rollitos (una hoja por rollito más tres o cuatro para el fondo del recipiente donde se cocinaran). Hervimos las hojas hasta que se puedan manipular, aproximadamente 3 minutos cada una. Escurrimos y reservamos, reservamos también el caldo, para en caso necesario, añadir un poco.

Armamos los rollitos: Extendemos una hoja de repollo por el revés. Colocamos en el centro 1 ½ cucharada del guiso de carne, los solapamos primero los lados de la hoja hacia el centro, después la base de la hoja hacia arriba y finalmente la parte superior hacia el centro, formando un cuadrado . Repetimos esta operación con todas las hojas.

Preparamos el caldo, como lo tendremos ya comprado o hecho que esté caliente, y le añadimos el tomate picado y la hoja de laurel. Mezclamos bien y mantenemos caliente.

En la misma sartén que hicimos el guiso de carne con una cucharada de aceite de oliva al fuego, marcamos los rollitos de lado y lado para que cojan un tono tostado.

En la misma sartén colocamos tres o cuatro hojas de repollo de las que nos han sobrado en el fondo, acomodamos encima los rollitos, teniendo cuidado al manipularlos para que no se rompan. Añadimos el caldo y lo cocinamos durante 1 hora aproximadamente, a fuego medio-bajo. Si se necesita más caldo podemos añadir el de cocción del repollo.

Para servir, podemos usar la salsa resultante del guiso reduciéndolo ligeramente a fuego alto o triturarla para que adquiera consistencia.

Y hasta aqui todo por hoy …

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La Gilda y Punto. Articulo. Video. Libro Gratis. Como hacer las gildas.

LA GILDA.


Por Juan Antonio Rayo. www.demesaenmesa.es

La gilda es una banderilla ó tapa que se sirve en los bares. Es un encurtido que combina la aceituna y la guindilla, con una conserva de pescado, la anchoa, que están unidas por un palillo.
La Gilda y Punto. Articulo. Video. Libro Gratis. Como hacer las gildas. www.demesaenmesa.es 1
Extracto del Libro de «Tapas» de Carlos Herrero, Articulo La Gilda y Punto.. Video. Libro Gratis. Como hacer las gildas. www.demesaenmesa.es


El nombre de Gilda se le otorga en referencia al personaje principal de la película Gilda que interpretó Rita Hayworth en 1946 ya que la banderilla es “salada, verde y un poco picante”.
La Gilda nació en Donosti.
Se inventó en el bar Casa Vallés. Cuyo bar es toda una institución en dicha ciudad desde hace muchos años.
La historia nos lleva en el tiempo y en la geografía hasta la cercana Navarra y más concretamente a Olite, donde el vinatero y bodeguero Blas Vallés decide trasladarse a San Sebastián para abrir un despacho de venta de vinos, porque en Navarra había caído el precio del vino.
Alquila un local en 1942 en la calle Isabel la Católica ( hoy por hoy llamada calle de Reyes Católicos), en el mismo lugar que lo encontramos a día de hoy.
Al despacho de vino de Blas acudían los maleteros de la estación del Norte a tomarse el bocadillo al que acompañaban con un vaso de vino y ahí es donde poco a poco fue introduciendo el vino navarro y abriéndose hueco frente al vino que otros traían de La Rioja.
Del bocadillo pasaron a las cazuelas, ya que el local disponía de una cocina económica que usaban los maleteros para calentarse en invierno la comida que traían de casa.
Aquel local se iba animando y la gente del barrio entraba a pedir el porrón de vino para acompañar unas aceitunas que servía Blas.
Se empezó a popularizar el porrón y para acompañar el vino, Blas sacaba unas veces guindillas, otras aceitunas e incluso otras anchoas.
Según me cuentan el nieto de un mítico cliente de este bar que empezó a combinar la guindilla con la aceituna y la anchoa y las ensartaba en un palillo.
Y como el invento gustó a los amigos le llamo a esta banderilla Gilda como la película.
Últimamente en unos viajes me encuentro en barras de bares lo que llaman gilda pero llevan huevo de codorniz, quesos varios, etc… eso ya no es gilda si nos remitimos a la original.


Para que os animeis a hacerlas y a probarlas os voy a dar la receta….





Gilda.

Ingredientes:
– Aceitunas sin hueso,
– Anchoas en salazón.
– Piparras o guindillas en vinagre.
– Un buen chorro de Aceite de Oliva.
Preparación:
1º Escurrimos bien las aceitunas, anchoas y piparras o guindillas.
2º Troceamos en dos o tres trozos las piparras.
3º Insertamos en un palillo o palo de brocheta: aceituna, guindilla, anchoa y aceituna.
4º Regamos con un buen chorrito de aceite de oliva.


La Gilda es hoy uno de los aperitivos más comunes en Euskadi y ha traspasado fronteras.
Sin embargo la Gilda no pasa de moda, ha resistido a la imparable evolución de la gastronomía vasca. Tiene un gran mérito. La Gilda quizás es el pincho más sencillo del universo.
Como todo la Gilda tiene sus pequeños secretos, las claves: guindillas lisas y que no piquen, una anchoa sin espinas y apenas barbas, y en su caso, una aceituna con hueso o sin él del tipo manzanilla.


Espero os guste este manjar tan antiguo y os animeis a probarlo y hacerlo.


Disfrutarlo.